AMISTAD
UNA AMISTAD SIN VIRTUDES
Me temo que un asunto tan común y cotidiano como la amistad no es sencillo de desenredar al momento de preguntarnos por él. Qué es la amistad?
Podríamos apoyarnos en la sabiduría popular: El refrán.(1) Los dichos de las gentes que se traen desde muchos años atrás y son de uso regular para decirse lo que piensan. Lo primero es la edad: “vino, amigo, aceite y tocino son mejores los más antiguos”, lo segundo podría ser la cantidad o la selección: “amigos y libros pocos y buenos”
Cuanto es poco y cuanto es mucho? Cuales son buenos? La antigüedad es un asunto de persistencia o una sola rutina?
La amistad se reparte en tres, dice el sabio Aristóteles: entre el interés y el placer, ambas amistades inferiores y entre hombres buenos o virtuosos.(2) El refrán igualmente lo dice de las dos primeras -las amistades sin potencia- : “amistad por interés no dura ni un mes”, pero la amistad virtuosa es la que se reconoce como verdadera, esto es, la de hombres buenos para sí mismos y para el otro, estas amistades son raras y pocas, al decir de Aristóteles, pues hombres virtuosos son escasos…. “buscando un amigo mi vida pase, me muero de viejo y aún no lo encontré”.
La virtud como ideal de la amistad finalmente sería el argumento con el que descubre la máscara que viste la amistad por placer tan propia de los jóvenes –al decir de Aristóteles- y la amistad por utilidad, propia de los negocios y de la política. La amistad como virtud sería la que se salva parece q. Y la virtud finalmente será cosa de hombres?
Podríamos, entonces, clasificar la amistad de muchas maneras, por tiempo, por lugar, por tareas, por placer o por utilidad. Las unas más, las otras menos, todo según el trato que le da el sentido común a los amigos. Los amigos viejos, los verdaderos, los más o menos amigos, los iguales, lejanos o cercanos. Pero entre todas estas relaciones hay algunas que son privilegiadas, una amistad virtuosa por ejemplo, la que seguramente cada uno de nosotros busca en los demás sin hallarla pero al parecer los otros tampoco la encuentran en uno.
Pero entonces no se deben valorar unas amistades más que otras? Pero, si fuera, así con que medidor las valoro?
Pero entonces no se deben valorar unas amistades más que otras? Pero, si fuera, así con que medidor las valoro?
La pregunta sigue vigente: Qué idea tengo de la amistad?
La filosofía es el discurso que por excelencia invoca la amistad. Amistad al saber o amor al saber. Una amistad que en una de sus versiones más fuertes, la de platón en Lisis se parece ante todo al amor, amistad al saber y éste como algo de lo que se carece. Philos, aquí, es la amistad griega que remite a lo que no se tiene y se trata de alcanzar, tener amistad con la verdad, algo que se parece al decir del amor nuestro hoy en día, una carencia, en este caso del saber. La amistad en una de sus acepciones platónicas no es de iguales sino de pasiones, vertical, del amado y el amante, es posesiva, invasiva y no se reparte. Amor y amistad juegan a menudo pero cada una tiene su lugar. Se dice “lo nuestro no es amor es sólo amistad”, lo que valora una respecto a la otra. El amor se recoge entre dos, va hacia adentro, de dos en dos mientras la amistad se extiende hacia afuera, es a partir de dos y desea sumar…. “dar amistad a quien quiere amar es como dar pan al que tiene sed”
Pero lo que realmente interesa, aquí, es pensar la amistad en sí misma y la filosofía sigue siendo un buen camino.
¿Quiénes son los amigos, por qué lo son? Esta es una pregunta problemática? Se podrían simplemente señalar con el índice, se podría enumerar algunas de sus virtudes pero, ¿quien las profesa adecuadamente? Yo, por ejemplo, no soy virtuoso entonces mal haría en ofrecer una buena amistad, pues se dice que quien es inmoral no es confiable y no puede tener amigos. La deslealtad, la mentira y la traición para traer algunos indicadores de confianza son argumentos que se invocan en la amistad, son ellos esa virtud que se debe alcanzar, sin ellos finalmente, acechando, no se podría determinar el grado de amistad de una relación…pero todos ellos son tan humanos!
La mentira es flor de todo el día, porque es un argumento tan necesario como la verdad para la convivencia, sin mentiras no sobrevivimos un día.(3) Es un derecho en ocasiones. Hay que ponerse un traje y una peluca de la buena conciencia para adornar nuestras maneras. Es clásico el principio de Kant donde el deber de la verdad es incondicional, al punto de que si un asesino nos pregunta si tu amigo, que él persigue, se esconde en tu casa –si así fuera- debemos delatarlo. Absurdo fundamentalismo. Se puede mentir para salvar a un amigo o se puede matar para salvar a un Estado.. ¿Se debe decir la verdad al enemigo en guerra?…”la verdad es que todo el mundo miente”
La traición, tan terrible ella, es un “atributo” de la amistad, no uno de sus errores. Traición y secreto términos ante todo del poder pero nos servimos de ellos para medir la fuerza de la amistad…. “el más amigo es traidor y el más verdadero miente”
¿ Puede ser el secreto un atributo de la virtud si con él estoy guardando a alguien de afectar a otro? Si se pregunta al amigo virtuoso sobre ese secreto..debe callar? Debe entonces mentir –el virtuoso- y conservar el secreto?
Y podría seguir la lista de nuestras queridísimas virtudes, donde la “viga” que sostiene la virtud es finalmente el perdón, -tan necesario- con todo y su fragilidad… al final de los años una cadena de perdones se cierne sobre las amistades, dar la gracia, perdón, extraño mecanismo sobre el que se levanta el poder de Dios, el sacerdote, y el nuestro “El poder del perdón es un poder que cada cual se reserva y cada cual posee” (4)………
“ni caldo recalentado ni amigo reconciliado”
Por supuesto que estamos discutiendo con el moralismo. Kant nos dirá simplemente que no se trata de los fines que se puedan realizar con una acción sino del principio de la voluntad y donde “la máxima deba convertirse, por la voluntad, en una ley universal”, una voluntad absolutamente buena, un fin en sí mismo, un principio, algo que es bueno por su intención…en fin la virtud como algo duro, moral. Continuar este camino, tan común en el trazo de las vidas nos lleva al sub-mundo de las culpas y la flagelación diaria por lo no cumplido. No se trata entonces de No mentir pero tampoco de mentir o de no traicionar pero tampoco de traicionar. Se trata de evitar los duros referentes de la virtud como argumentos para mantener la amistad. Un refugio contra la deslealtad, la culpa, el castigo y todas las derivaciones de la virtud incumplida es el limbo, Nacer pero no comenzar a vivir…como cartas sin destino –dice Agamben- Resucitar sin las costosas bienaventuranzas de cielo y sin terrible condena del infierno. Esta es una interesante propuesta política. Sin destinos, sin deudas, con su propia existencia como potencia (5)
Cómo entonces debo pensar la amistad? Cómo concilio tan gratas relaciones con tantas sospechas? Hablando en singular, podría delatarme y señalar con el índice, entonces, al amigo virtuoso, al verdadero? Podría entregarle esa carga a alguien, y someterme a ella también? Y si luego cambio de idea, caería en traición? El mejor es solamente un espectáculo. Escoger ya implica renunciar a otros lugares; elegir y seleccionar es vital pero es a la vez una encrucijada de la vida, elegir, estar aquí es no poder estar en otro lado, sin embargo hay que elegir. No se trata, entonces, de enumerar las buenas y las malas costumbres, ni hacer la relación de los peligros y las bondades, no podría elaborar el cuadro del hombre virtuoso para intentar reflejarme en él; todo esto irremediablemente nos lleva a las prisiones. La amistad no es un cumplimiento. Esa es una trampa. Se trata más bien de las potencias, de lo que somos capaces, de las mezclas que podemos hacer, de los usos. Los niños son un buen camino, ellos no buscan una virtud detrás de los otros; el niño se reparte entre el juego, se hace, mira de que es capaz y transita…. “Bueno es tener amigos aunque sea en el infierno”.
El tema que nos saca de ese mal-estar, es plantear la amistad como un trascendente.
Lo importante es que la amistad es un argumento de vida, no de otra manera podemos conocernos. Uno se conoce en las relaciones con los otros, uno se mezcla con otras vidas, las buenas mezclas son las que alegran la vida, los malos encuentros disminuyen la vida, la entristecen. Es un problema de cada uno. En una mezcla hay buenos y malos encuentros, hay acciones y pensamientos. La amistad aumentan la potencia de la vida y esa relación tiene su grado de intensidad, según lo que se viva. Conocerse a sí mismo tiene que ver con la forma como los otros nos afectan, por la acción de otros cuerpos -y almas- sobre el mío.(6) La vida entonces es una potencia que aumenta y disminuye por las relaciones que elaboramos; en un momento determinado una amistad puede perder su ritmo, es todo, habrá distancias, quizás soledad y tal vez preguntas. El tu y yo de todas formas no se junta, hay un tanto de intimidad pero “sin intimidad propiamente dicha”. Se busca la vida entre los amigos, hago mezclas, pico aquí y me muevo allá; a través de ellos se siente y se aprehende. Lo importante es ese transito donde incorporo algo del movimiento del otro al propio, una mezcla que no es fusión y se parece más a las “epífitas”, las plantas que como el musgo se apoya sobre otra que hace las veces de su anfitrión “sin alimentarse a sus expensas”.(7)
Cómo entonces se da amistad?
La música es mezcla, las buenas mezclas producen ritmos y melodías que podemos llamar virtuosas, las malas mezclas no armonizan y producen ruido. Las mezclas clásicas –por ejemplo- imitan emociones utilizando tonos mayores o menores y contrastes entre ellos y las mezclas de los músicos de la india utilizan más de 500 ragas y un número de escalas del doble lo que produce variaciones microtonales, es decir, otras mezclas, otras músicas, otras sensaciones distintas a las emociones-como los sonidos del rio o el grito de un animal- otras virtudes. Más interesante aún es saber que el cantante de música clásica tiene por objetivo imitar un instrumento mientras el de jazz que juega con la improvisación “utiliza con libertad su propia voz, o dicho de otro modo; hace uso de todos aquellos recursos de que es capaz su laringe, incluyendo la mecánica de la respiración, con el fin de darse su propio ritmo” (8) Mientras que los músicos de una sinfónica tocan de forma homogénea, respondiendo a un estándar estético y tratando de que sea lo más hermoso posible, el músico de jazz tiene expresión propia antes que un ideal estético, él grita, improvisa, siente y los arreglos no son un conflicto sino una ayuda para la improvisación..dice Dave Brubeck “ el jazz es probablemente la única forma artística de hoy en la que existe la libertad del individuo sin que se pierda el sentimiento de comunidad”
Como en el Jazz en la vida se hacen mezclas que no necesariamente imitan ni buscan el espejo de la virtud y la verdad. Son mezclas que adquieren su propio ritmo y tejen la red del mundo. Una mezcla siempre tiene grados de improvisación y azar.
La amistad se parece más a un acto (sin serlo) que a un conjunto de principios. Entre la amistad sucede la vida, con todo lo que lleva adentro. Es un fantasma que ronda los encuentros y los afectos. La amistad no es acaso la forma más libre que adquiere la vida en comunidad? no es el síntoma de su propia sobreviviencia? Dar amistad es el ir y venir natural de relacionarse y conocer el mundo, acercamiento y retirada, hay que elegir y hacerlo de nuevo, incluso a la misma persona de forma diferente. Lo único o lo mejor es la exaltación de un instante no una persona, hay que mezclar, mezclas disonantes, mezclas tristes, mezclas con ritmo y empatías, mezclas que potencian la singularidad de cada persona…su risa o su forma de mirar.
Se le podrá llamar a todo esto, con Agamben, un acto no-predicativo.(9) Desde lo negativo un insulto podría ser una pista, el insulto no dice cosas ciertas sobre nadie, no constata la calidad de nadie, ofende por cómo se dice, por decirlo, por sobretodo no poder defenderse de lo que se dice. Esa fea palabra dicha de frente y con énfasis es lo que ofende. La amistad no es definible, no es realmente la cualidad de alguien, ni un valor común a todos, nos engañaríamos cuando enumeramos las virtudes de un amigo porque lamentablemente terminarían pareciéndose todos. La amistad es algo propio de la convivencia, es un existencial, una potencia, un sentimiento que constata lo dulce de existir… más allá de la grosería del mundo.
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